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Visión social ante la discapacidad visual

Margarita Islas Espinosa
Margarita Islas Espinosa

Maestría en Psicopedagogía
Colaboradora BraiBook
Huauchinango De Degollado Puebla, México.

Anteriormente la ceguera para unas culturas era una bendición y para otras una maldición; lo cierto es que vivir con esta condición, sólo limita para ver y no para muchas otras cosas como mucha gente lo piensa. Cuando recién perdí la vista, tuve una compañerita que me acompañaba a la calle o donde quisiera ir y cuando su familia nos vio caminar normalmente por la calle, yo tomándome de su brazo, quedaron sorprendidos porque creía que debía darme de comer en la boca, llevarme al baño, traerme en silla de ruedas, en fin me creían incapaz de hacer algo; también cuando personas conocidas me veían con mi mamá o mi papá, les preguntaban si podía hablar, si iba a la escuela, en fin muchas dudas sobre cuánto podía hacer Así varios amigos con esta discapacidad me han comentado sobre algunas anécdotas donde por no ver les ha tocado estar en áreas estudiantiles o laborales donde fueron los únicos con no contar con mobiliario cómodo o herramientas de trabajo como los demás por no ver, siendo excluidos de actividades sociales o culturales propias de la institución donde se encontraban; con esto me viene el recuerdo de cuando iba a la primaria y me decían: “Tú no participas en bailables, concursos intelectuales o la escolta porque no ves”, como si no pudiera pensar, moverme o marchar, cuando por mis calificaciones demostraba lo contrario y tenía derecho de participar.

El concepto de las personas con déficits visual varía según la cultura del lugar donde viven y las oportunidades que se les dé para desarrollarse personal y socialmente; pero es tiempo de reflexionar y hacer consciencia sobre su humanidad, para entender, comprender y aceptar que como todo ciudadano sienten, piensan, aprenden, aman, odian, desean, renuncian, perseveran, alcanzan y actúan de acuerdo a su educación, carácter, temperamento, personalidad y experiencias vividas como cualquier persona sea cual sea su género, religión, cultura, condición social e incluso relaciones humanas, sociales y políticas ; porque como ya se ha dicho su limitación visual, es sólo eso limitación visual, cuya única diferencia es la forma de aprender y realizar actividades cotidianas y demás… Hoy en día se ve a personas con ceguera o baja visión deambulando por las calles sin problemas gracias al apoyo del bastón blanco; también se sabe de nuestra capacidad para realizar labores domésticas, escolares con tecnología adaptada y demás, mostrándonos su asombro y admiración; sin embargo cuando se trata de abrir espacios educativos, culturales o laborales, se les olvida esa admiración y asombro por nuestra capacidad de integrarnos productivamente a la sociedad; poniéndonos mil trabas para desempeñarnos académica o laboralmente siempre dudando de nuestra preparación, manifestando su descontento al excluirnos de reuniones de trabajo o convivencia social como si nos hicieran favor de tenernos ahí; cuando también estudiamos, esforzamos y trabajamos para llegar a ese lugar; entonces necesitamos ser apreciados y valorados por nuestra personalidad y no por nuestra discapacidad.

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